De las flores más hermosas que conforman mi complejidad Tomo tus manos y agradezco desde lo más profundo de mi ser este latido que se oye en la cúspide de lo que sueño y mis labios no pueden gritar Con los rayos de estrellas y esta luna plateada que ilumina la dulce tesitura de tus pupilas sonrientes Destilo una lluvia de anhelos a la fuerza primaria y universo giratorio Que tus manos siempre forjen los escalones del éxito Que tu voz rece los versos que hagan tangibles tus más profundos deseos Que la brisa y las constelaciones inquietas abracen con lluvia de bendiciones aquello que piensas y al volar tocas con tus alas sin cesar
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En los pilares que conforman nuestra complejidad, Hemos colgado un sin fin de flores, pero aquella de pétalos dulces y ojos tan negros como el infinito sonríe en la música de invierno. Dos líneas que se abrazan sin tocarse, un presente de un tesoro invaluable, nunca perdido. Pero bajo el cálido aroma dulce y el canto de tu voz envolvente, habita este latido que se disfraza de ingenuidad. Una línea invisible, la suavidad de mis manos que tocan tu memoria, Qué pinta con acuarelas el cielo y la luna llena. Te veo, te huelo, te escucho, te extraño y mi corazón traiciona a la razón. Deseando probar de tu amarga miel, sabiendo que es dulce para otra ocasión. Mi amor es un susurro que el viento no escucha, Una flor que florece en las pupilas de una noche callada. Aunque lejos, tus pasos siempre están cerca, Flotando en las lágrimas de afrodita. Jugando el papel que los fragmentos de mis anhelos me asignaron,
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Para ti, tierno canto del viento solemne Veo al horizonte y siento que el tibio calor de tus brazos me abrazan con el rayo del sol En una danza calmada cuál bambú en la brisa tus palabras me llenan de alegría y brillo de jade Esa sonrisa vespertina que arrulla mis sentidos como él atardecer en un río Mi alma despierta de ese silencio que esconde la eternidad de mis anhelos cuando tú ternura invade mis pensamientos Tus ojos guardan el amor inmerso en las flores de primavera Tu voz la tonada maravillosa de un eco suave que cuenta las hazañas de grandes leyendas Cada gesto tuyo, cada parte de tu complejidad, una obra de arte invaluable que en mis ojos anida Mi corazón, entona una orquesta de latidos cuando en mi mente te admiro Eres el viento que me trae paz, ese artista que dibuja una sonrisa genuina en mi rostro Cierro mis ojos y deseo que mi amor te encuentre cómo manantial de alegría Mi querido lucero, el viento que susurra un tierno canto a mis oídos...
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Deseo saborear cada rincón del suave y cálido tegumento que recubre tu silueta erguida Quisiera recorrer con mis huellas dactilares ese espacio donde el ojo brilla con cada destello alrededor Visitar con mis labios la golondrina que yace volando en libertad, tocar con la punta de mi nariz la serpiente que baja hasta el sol sonriente de la cuna de tus brazos En mi recorrido soy libre, tomando una a una las gotas de rocío saldado que recorren el firmamento Y luego más abajo, hasta llegar al botón que adorna ese espacio donde nacen tus suspiros Cerrar mis ojos y dibujar con las puertas de mi aliento un lienzo figurado Inquieto tomar del cáliz sagrado al frotar la linterna viril de tu placer Que en un big bang estalle una fuente de locura dónde muere y renace mi alma Dónde muere y renace la cordura de la respiración acelerada del río enardecido
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Si al mirar en mis pupilas no logras saborear la miel de mi sensibilidad, no desgastes ni un suspiro que derrame tu abúlico sentir La nube del telón que existe en tus palabras, son agujas que llueven cómo aguijones en mi piel que deja de creer Si rezas con tu boca el gesto de las máscaras de la iniquidad, disfrazado de néctar cuando dices te amo, es mejor que despliegues tus alas y me dejes abrazar la melancolía en mi realidad No le pongas cadenas a tus pies y permite que la alfombra de la galaxia de Andrómeda sea el augurio de lo que veo en el espejismo De esto que llamas eterno pero no despierta tus corpúsculos De esto que llamas musica y no calma tu sed de otros muelles andar
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Una gota de cristal salado ha tocado la puerta de ese lugar donde se refleja mi percepción de la realidad Con sus suaves dedos cortantes se abre paso a recorrer mis corpúsculos invitando a las olas del dolor a formar un río en mis mejillas Sentado en el obscuro rincón, ese que buscas cuando el amargo sabor estrangula tu pecho y quieres olvidar sus latidos Sin más espera se lanza como cascada purgando el éter de la represa hídrica de lo que callas y escondes de la vista humana Todas las pequeñas piezas del espejo de mis sombras esparcidas por el monzón que bañó mis alas no olvidan lo sucedido Es esta vacuidad que agrieta las baterías de mis ganas de estar despierto Es el perfume que dice adiós Y el vals del fruto de aspereza y maldición que hace mi espíritu dúctil Dándome de beber el zumo de belladona que impregna mis labios para sucumbir en el averno de mi realidad
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Esto, que llueve sobre cenizas y que arde con fuego de éter sobre el cáliz de mi alma Esto, que es mi abrigo y manto suave cuando las noches son frías Esto, que es más allá de solo cubrir las sombras y pintar la muros de mi piel desterrada a las raíces del Yggdrasil Lo llamo esto porque mis labios no podrían pronunciar tal pureza que recorre mis sentidos cuando tu figura aparece tan siquiera en el abismo de mis pupilas irritadas Esto, que es aquí y que teje de sonrisas convirtiendo en bueno hasta la fruta que pasada de madura se olvida de mi ventana Sé y abrazo lo que está aquí, sabiendo que los pasos de blanca piel reflejará el aura de esa energía que solo se enciende por el olor dulce de las gotas de rocío que recorren tus mejillas y tus palmas Declaro al velo delgado que se desgarra en la presencia de las galaxias inexploradas, aún más allá de los anillos de Andrómeda mis latidos que son la cuna dónde vive lo mejor de mi en un torbellino que me atrapa