Si la suavidad sigilosa de los corpúsculos que recubren tu complejidad se encuentran galopando en la cuna de otros puntos inciertos
La fé que adoraba el calor inquieto de los risos de afrodita que comparte sus mieles y el agua cristalina que nace de las fauces de sus pétalos parlanchines
Ay de mi que el espejo de la bruma abraza con desdén mis noches y mis días cuando no puedo abrazar tus secretos
Sé que la golondrina viajera incansable se posa en las cornisas del velo trasparente que umbroso destierra mis posibilidades de ver el firmamento
Quiero entrar y obtener el trofeo que esconde la danza que se viste de vals en un brioso va y ven en el cuál bebes el nectar de otras flores que no veo
Si tan solo el humedal del faro de tu puerto me guiara en el crepúsculo
Sin tan solo un trozo del festín de Afrodita y Eros me abriera las puertas honrando lo que quiero al estar despierto.
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