Estrellas abrazan hoy tu alma con que libre y dulce adornaste los corazones de tus hijos y nietos 

Abuelita, hoy quiero agradecer al infinito por haberme permitido compartir la dicha de impregnarme de tu alegría y tu bondad

Tu que me enseñaste a rezar y que cada día Dios nos ilumina con las horas de su amor sin igual 

Con lágrimas en el corazón pero con eterno agradecimiento de ser una ramita de ese gran roble, mujer grandiosa, luchadora que con ternura me enseñaste que la vida es hoy 

Con amor recordaré tus palabras y enseñanzas y cuando dijiste que dónde ponías tu mano un tigre nacerá 

Descansa en el regazo del señor, descansa en la luz de María y espero algún día, volvernos a encontrar. 

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