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Mostrando entradas de agosto, 2025
 Si al mirar en mis pupilas no logras saborear la miel de mi sensibilidad, no desgastes ni un suspiro que derrame tu abúlico sentir La nube del telón que existe en tus palabras, son agujas que llueven cómo aguijones en mi piel que deja de creer  Si rezas con tu boca el gesto de las máscaras de la iniquidad, disfrazado de néctar cuando dices te amo, es mejor que despliegues tus alas y me dejes abrazar la melancolía en mi realidad  No le pongas cadenas a tus pies y permite que la alfombra de la galaxia de Andrómeda sea el augurio de lo que veo en el espejismo  De esto que llamas eterno pero no despierta tus corpúsculos  De esto que llamas musica y no calma tu sed de otros muelles andar
Una gota de cristal salado ha tocado la puerta de ese lugar donde se refleja mi percepción de la realidad  Con sus suaves dedos cortantes se abre paso a recorrer mis corpúsculos invitando a las olas del dolor a formar un río en mis mejillas  Sentado en el obscuro rincón, ese que buscas cuando el amargo sabor estrangula tu pecho y quieres olvidar sus latidos  Sin más espera se lanza como cascada purgando el éter de la represa hídrica de lo que callas y escondes de la vista humana  Todas las pequeñas piezas del espejo de mis sombras esparcidas por el monzón que bañó mis alas no olvidan lo sucedido  Es esta vacuidad que agrieta las baterías de mis ganas de estar despierto  Es el perfume que dice adiós  Y el vals del fruto de aspereza y maldición que hace mi espíritu dúctil  Dándome de beber el zumo de belladona que impregna mis labios para sucumbir en el averno de mi realidad 
 Esto, que llueve sobre cenizas y que arde con fuego de éter sobre el cáliz de mi alma Esto, que es mi abrigo y manto suave cuando las noches son frías Esto, que es más allá de solo cubrir las sombras y pintar la muros de mi piel desterrada a las raíces del Yggdrasil  Lo llamo esto porque mis labios no podrían pronunciar tal pureza que recorre mis sentidos cuando tu figura aparece tan siquiera en el abismo de mis pupilas irritadas  Esto, que es aquí y que teje de sonrisas convirtiendo en bueno hasta la fruta que pasada de madura se olvida de mi ventana  Sé y abrazo lo que está aquí, sabiendo que los pasos de blanca piel reflejará el aura de esa energía que solo se enciende por el olor dulce de las gotas de rocío que recorren tus mejillas y tus palmas Declaro al velo delgado que se desgarra en la presencia de las galaxias inexploradas, aún más allá de los anillos de Andrómeda mis latidos que son la cuna dónde vive lo mejor de mi en un torbellino que me atrapa 
 ¿A qué huele el aire en esta noche serena? Creo que la luna derrama las gotas plateadas de aquella sonrisa que se dibujó carmesí en las olas de tus manos de niebla Veo el fruto marchito que produce las fauces de mi recubrimiento que ya no calma la sed reflejada en tus pupilas  Camino sobre vidrio y recojo las dulces piedras de la nada que me acompañan cuando suspiro en silencio  En mi cabeza escudriñan los gusanos del pensamiento que preguntan y preguntan si lo que rezan tus labios son las máscaras endebles del calor en la Antártida soñolienta  Quiero saber a qué huele el jardín de tu piel cuando las abejas absorben tu néctar en otras puertas del aliento  Se baja el telón y yo solo oigo el susurro de la bauxita y los hilos torcidos de tus sábanas que reposan en los muelles de una obra de teatro que no deja de comenzar 
Las horas laten con el sonido abstracto del éter enrojecido de mi cordura Cierro mis ojos y veo el refugio tibio de tu piel dónde el aire es solo un secreto  Y el tiempo reposa sentado en la silueta escarlata  Este tierno suspiro dónde habita un aroma dulce que es historia, un latido que solo yo conozco  Se convierte en sombra y es abrigo Dónde la ensoñación se vuelve un territorio sagrado  Un rincón donde la ternura se hace salvaje  Dónde el mundo es ensordecido y me pierdo en mi respiración amarrada a la tuya Allí oculto, dónde descubro el amor disfrazado de labios, dónde todo huele a verdad y reposo dejando mi barca  Dejando mi barca en el muelle del silencio, abrazando los rizos de Artemisa y su piel en el infinito 
 Hoy el cielo se viste de gala y estrellas para darle la bienvenida a un guerrero  Un ser maravilloso que con amor y mucho brío alzó los pilares de nuestro hogar Abuelito, tus historias contadas, tus chistes tu fuerza y cariño son uno de mis tesoros que me acompañan en la vida Tu sabiduría, mi camino iluminado, mi amigo, quién me enseñó entre risas que el trabajo y el velar por la familia, son primero. Recuerdo nuestras tardes juntos y mi primer juego de billar pul  Te llevaré siempre en mi corazón, hasta el día que nos volvamos a encontrar.